El sector de los subcompactos es de importancia para los fabricantes. Los llamados “people movers” están la mayoría de las veces reservados para los que adquieren un auto nuevo por primera vez, y que, por razones obvias, no tienen el poder adquisitivo para empeñarse en productos más caros. El Hyundai Accent es el modelo de la marca que más se reemplaza por un auto nuevo, por lo que es importante causar una buena impresión para mantener a los consumidores dentro de la familia. En los últimos años, muchos de estos modelos han sido renovados o completamente rediseñados, algunas veces llevando colores estridentes para llamar la atención.

Nuestro auto de prueba esta semana lo ha entregado Hyundai en su configuración base, algo que agradecemos para “poner los pies en la tierra”.  Acostumbrados como estamos a probar autos nuevos cada semana, la mayoría de las veces cargados de prestaciones y comodidades, este retorno a la simplicidad y fundamentos nos agrada. El Accent ha sido completamente renovado en el 2018, compartiendo el ADN con su primo hermano el Kia Rio y como autos de entrada, están bien diseñados y tienen probada confiabilidad.

El Accent de quinta generación ve actualizaciones de su diseño, materiales y características. Disponible en tres niveles de equipamiento SE, SEL y Limited al 2018 llega solo en forma de sedan, pues Hyundai ha decidido dejar de producir el hatchback o modelo de 5 puertas. En el frente de diseño, una rejilla nueva y grande le da al Accent una presencia dramática, al igual que las armaduras de luz antiniebla rediseñadas y una fascia inferior audaz.  Así su apariencia es mucho más cercana a la línea de diseño seguida por Hyundai, y en realidad el Accent parece ahora el hermano más chico del Elantra. El interior es igualmente contemporáneo y ofrece un aspecto más limpio y más aerodinámico que su predecesor.

Como transporte de nivel de entrada, el Accent en su terminado SE como el que probamos trae un interior con asientos solo de tela. Aunque algunos competidores ofrecen cuero, realmente no tiene mucho sentido o importancia cuando el nombre del juego subcompacto es el valor y la rentabilidad.

Por suerte, el Accent presenta estándar una tapicería de dos tonos, que es una refrescante alternativa a los interiores de color negro, totalmente de plástico, que hacen rondas de autos baratos. Si bien no distrae por completo la alta utilización de superficies duras, es una buena manera de cortar la suavidad. Los asientos son muy cómodos y hay espacio abundante en la parte delantera. Otra historia se presenta en el trasero. A pesar de ser este uno de los sedanes subcompactos más grandes del mercado con 173 pulgadas de largo, el espacio para las piernas en el asiento trasero no es tanto. Solo 33.5 pulgadas para estirar las piernas nos han dejado, mientras que, por comparación, el Nissan Versa cuenta con 37 y el Honda Fit con 39.5.

Una de las carencias que más extrañé en mi semana de prueba del base Accent fue el descansadero para el brazo. Entiendo que este es un modelo de $14,995 dólares, pero un viaje largo sin tener donde apoyar el brazo es una molestia que pudieran haber ahorrado quizás por unos $50 dólares más. Fuera de este inconveniente, el auto se siente espacioso y cómodo para el conductor.  Incluso en el acabado SE básico, el Accent tiene algunas características modernas que no se encuentran en algunos de sus competidores. El control de crucero es estándar, al igual que un asiento trasero plegable dividido 60/40, Bluetooth y una cámara de visión trasera con pautas de guía. Es cierto que muchos de los subcompactos traen cámara en reversa, pero no todos ofrecen la guía marcada en colores de forma estándar.

Con un motor de 1.6 litros y 4 cilindros, el 2018 Accent no es el “chico” más rápido de la cuadra, pero créanme que con sus 130 caballos de fuerza y 119 libras pie de torque, reconforta con una aceleración sorpresivamente rápida. El Accent llega a las 60 millas en 7.5 segundos, lo que lo ubica a la cabeza en su clase, por encima del Ford Fiesta, Nissan Versa o el Honda FIT, a los que también aventaja en caballaje del motor. Hace muy buen uso del torque en los rangos bajos y medios, aunque como es de esperar, el zumbido del motor bajo presión conmueve a la compasión. Por suerte, Hyundai sigue alejado de las transmisiones continuas o CVT, ofreciendo una automática de 6 velocidades para este vehículo, y existe la opción de una transmisión manual solo para el terminado de base SE.

Con 32 millas por galón en manejo combinado, el Accent se muestra apetitoso para los que necesiten un auto económico. En la ciudad la suspensión es básica para enmascarar las imperfecciones más tenues de la carretera, pero sobre todo en la parte trasera, donde utiliza una barra de torsión, cuando los desniveles son mas pronunciados se sienten con fuerza. En la carretera tiene suficiente agarre y buen balance, por lo que lo encontré en las curvas más confiable de lo que esperaba.

Los autos de nivel de entrada a menudo ofrecen solo características de “nivel de entrada”. El Hyundai Accent va más allá, y ofrece elementos que muchas veces escasean en el segmento, aunque algunas solo sean ofrecidas como opciones.

Aquellos con economía apretada, aún pueden obtener un buen rendimiento por su dinero con el base SE, o mucho mejor, con el siguiente acabado SEL de rango medio. Aquellos que buscan un automóvil pequeño sin pretensiones, pero capaz de rendir batalla, tienen en el Hyundai Accent del 2018 una excelente opción.