Fantasias Sexuales

Las fantasías sexuales, sirven para despertar nuestro deseo

Fantasias Sexuales.

Algunas personas consultan muy preocupadas, porque cuando esta teniendo sexo o durmiendo, a veces sin proponérselo, afloran a su mente fantasía sexuales; el contenido erótico de estas fantasías les preocupa mucho y les despierta un sentimiento de culpabilidad.

Para tranquilidad de estas personas, les diré que esto nos pasa a todos, con la diferencia, de que lo puede llegar a preocupar, es el contenido de la fantasía.

Las fantasías sexuales, no se diferencian de ningún otro tipo de fantasía, como por ejemplo la mujer que fantasea con ser Miss Universo o el hombre, con ser la estrella de su equipo deportivo favorito.

Las fantasías son una propiedad, que tiene nuestra mente, de producir imágenes asociadas a emociones que se recuerdan del pasado o que traemos del futuro. Se inician en la adolescencia, como forma de descubrir la sexualidad en el propio cuerpo y van aumentando con la edad y la experiencia. Las formas en que se expresan son ilimitadas, así como las causas que las originan; van desde las fantasías que sirven para excitarse, cargadas de pensamientos ilusorios y recuerdos de nuestra memoria sensitiva: olores, gustos, sonidos, colores; hasta las fantasías que se usan para que se usan para visualizar situaciones sanadoras, o la meta final de una competencia.

Las fantasías sexuales, sirven para despertar nuestro deseo, pertenecen a la imaginación y forman parte de los objetos que nos van a excitar a lo largo de nuestra vida y que solo viven en nuestra cabeza, todo impulso sexual sale de nuestra mente.

Los estímulos sexuales tienen su propia vida y, lo único que se puede hacer es dejarlos fluir. Cuando una sola de las fantasias, se convierte en un recurso exclusivo para obtener placer sexual, existe el riesgo de que el compañero/a pueda quedar reducido a un mero papel mecánico y se comience a notar esa situación, en la relación.

El juego sexual es una forma de comunicación. Fantasear suele hacerse de forma individual, y cuando se comparte con la pareja sale del espacio ilusorio de nuestra psiquis, para instalarse en la realidad y es deseo concreto. La imaginación no tiene límite, pero si hablamos de actuación, de hacer realidad los deseos, el límite es el malestar del otro o el propio malestar; y esta es la diferencia entre fantasía y perversión, cuando nuestro placer causa malestar, dolor físico o emocional a otros o a nosotros mismos.

¿Cómo manejar la culpabilidad que crea la fantasía sexual?…Con mucho gusto lo comentaremos después en otro artículo.
Dra. Myriam Balbela